3/11/17

Na Nuesa Llingua

El domingu vinienti, Noviembre y 5, 2017, nel Magazine de la 8 de Llión TV, qu'escomencipia a las 21,00 houras, entamaremos una seición selmanal que se chamará "Na Nuesa Llingua".

N'eilla falaremos sobru la nuesa llingua, adeprenderemos tres ou cuatru pallabras, una frax y tamién daremos dalguna pincelada curiosa sobru la nuesa hestoria.

La programa tará tamién na canal de YouTube de la 8 de Llión y, cuasi cun seguranza, la cumpartiremos nesti mesmu blog y na nuesa páxina de FB:

https://www.facebook.com/AsociacionLAlderique/.

Asperamos vos preste!!!

15/10/17

Manipulaciones y errores acerca de la lengua leonesa. PARTE III: los increíbles mapas menguantes

Cuando Menéndez Pidal escribió El dialecto leonés en 1906, jamás se imaginó a qué punto se iban a dar vueltas a todas y cada una de sus palabras. Hoy voy a tratar el tema de los mapas de la lengua, un aspecto del que casi nadie ha querido reparar, y que parecen competir en reducir el ámbito leonés edición tras edición.

En 1928, en una enciclopedia española se publicaba el siguiente mapa sobre las lenguas y dialectos españoles. Con más o menos fortuna, remarcaba dos cuestiones básicas: por una parte la extensión del leonés desde un punto de vista histórico, y por otro la separación existente entre asturiano y leonés, dejando el concepto de extremeño a una modalidad del castellano. Seguía en esencia lo trazado por Pidal.


Con el tiempo, comenzó a establecerse el criterio de que los mapas de las lenguas vivas deberían reflejar las zonas de su uso, especialmente en aquellas minorizadas. En tal sentido, se llegó a presentar este mapa, que fue uno de los más difundidos por años en internet, y que pretendía recoger las líneas de Pidal aunque recortando sustancialmente la idea original.


A partir de entonces se han trazado diversas cartografías para delimitar en un papel la extensión geográfica de una lengua, partiendo de tres premisas:
  1. Ámbito geográfico: el marco geográfico es uno, que incluye Asturias, País Leonés y Miranda del Douro, y a ese conjunto se denomina astur-leonés o asturiano-leonés u otros calificativos donde el término astur aparezca de un modo u otro.
  2. Criterio de vitalidad: se consideran solo las zonas donde se mantiene como lengua vehicular, es decir, como uso de comunicación al menos en el ámbito familiar o círculos próximos. Por lo tanto se desprecian cualquier otro territorio aunque tenga presencia de la lengua a nivel léxico, toponímico o incluso con algún elemento gramatical.
  3. Principio étnico de la lengua: el leonés, ahora astur-leonés, es una evolución del latín producida por los primitivos astures tras la caída del imperio romano. Esto último no es apreciable en los mapas, pero sí la argumentación que se ve al consultar biliografía.
Siguiendo estas máximas, recojo algunos de los que creo más representativos:


En esencia son prácticamente calcos los unos de los otros. Dado sus carácteres de "anónimos", y no aportando las fuentes sobre las que se basan los mapas anteriores, consideraré otros dos más que me parecen claves para entender el conjunto:


Este mapa, titulado "dominio lingüístico ástur" fue elaborado por Xosé Lluis García Arias, catedrático de la Universidad de Oviedo y ex presidente de la Academia de la Llingua Asturiana. Pretende establecer unos límites históricos y a la vez recoger las zonas donde mantiene vitalidad. El límite oriental se fija en el Esla, mientras que el del sur se fija en el Duero, permitiendo únicamente el caso salmantino de el Rebollar denominándolo "leonés extremado".


Este otro es de los más recientes y que más difusión ha alcanzado gracias a la wikipedia. Parte de los datos obtenidos en las publicaciones de la ALA llamados estudios sociolingüísticos hechos en Asturias, Llión, Zamora y Miranda. Dichos trabajos arrojaban una serie de cifras de hablantes en función de encuestas. Es quizás el que mejor refleje el espíritu de que los mapas recogen exclusivamente la vitalidad del idioma como criterio, pues llega a indicar zonas donde la lengua murió en el siglo XX, aunque esto último no aparezca como dato en ninguno de ellos.

El falso criterio de la vitalidad

Para denominar la vitalidad de la lengua leonesa se ha utilizado la expresión, demasiado manida, de  "zona falante". ¿Y qué es una zona falante? Debiera ser una zona en que la utilización del leonés debería ser común y frecuente cuanto menos en lo familiar. Ahora bien, y esto sonará muy polémico pero es la realidad, no hay un solo lugar en que se hable solo y exclusivamente leonés sin tener algunas referencias del castellano, y en el caso del leonés no son escasas. Tal afirmación es extensiva incluso a lenguas tan consolidadas a nivel administrativo, educativo y académico como el catalán, el gallego o el vasco. Idem en el caso del mirandés respecto al portugués. 

El dato que más llama la atención es que toda Asturias dispone de una vitalidad de la lengua asturiana más que sorprendente, incluso las ciudades como Ouviéu, Xixón o Avilés son recogidas con percentiles poblacionales idénticos a lugares como Riellu o Trueitas. Estaríamos hablando de nada menos que 62.000 hablantes de asturiano (calculando tan solo el percentil mínimo del 10%). Difícilmente podríamos decir que cualquiera de los núcleos urbanos anteriores son "zonas falantes", en el caso más optimista serían calificadas de zonas de uso léxico y/o gramatical.

Demos la vuelta a la cosa e imaginemos un lugar en que se dice "las casas son d'este xeitu", o se refieren a sus lugares tradicionales como Fonte Mildeus, Cousu... es Ayoó de Vidriales, que no aparece en ninguno de los mapas anteriores. Pongamos otro lugar donde se oigan cosas como gelada, fato y foceras y que tenga en su toponimia La Piniella, Llera o Llascarones. Es Prioro, otro lugar no recogido en mapa lingüístico alguno. Ejemplos como estos los hay a decenas por toda la geografía leonesa, todos contrastados en bibliografías y encuestas de campo personales. La bibliografía autorizada nos habla del leonés en la provincia de Salamanca:


en la provincia de Zamora:


Y por supuesto en multitud de zonas de la provincia de Llión tampoco incluidas en los mapas:


Y si lo plasmáramos en un mapa coloreando tan solo los puntos de estas biliografías, veríamos lugares que están siempre ajenos a la cartografía lingüística tradicional respecto del leonés:


La extrañeza ante este desprecio territorial aumenta si se tiene un cierto manejo en trabajos de investigación acerca de la lengua leonesa: el libro El habla de Villacidayo (1966) es considerado clave en el estudio de la lengua leonesa, y referenciado en decenas de obras y trabajos. Otra de las grandes referencias en cuanto al leonés desde un punto de vista histórico es la documentación histórica del Monasterio de Safagún (Sahagún actualmente) con todos sus textos escritos en leonés imprescindibles para comprender la lengua leonesa durante el Reino de León. Miremos donde está localizado geográficamente y preguntémonos por qué ni siquiera se considera a la hora de trazar ese mapa con base histórica que hiciera García Arias.

Desconocimiento de la realidad leonesa

La clave está en el gran desconocimiento de la realidad leonesa, tan solo atisban generalidades y asumen hechos consumados. Puede servirnos de ejemplo esta anécdota: en el libro La formación histórica de la lengua asturiana de Xulio Viejo (pag 94 y 95) se afirma lo que sigue de la actual localidad de Cacabelos: "nótese que el viejo topónimo Bergidum  (...) conservó hasta hoy una doble solución en su topónimo: la oficial y gallega Cacabelos y la asturiano-leonesa Cacabiel.los". En página posterior reincide en esa denominación que jamás sucedió en época alguna respecto a la villa del Cúa. Aunque el topónimo Cacabiellos sí que está presente en varias partes que quedan fuera de estos mapas como Portilla de la Reina.

En cuanto al empecinamiento a la hora de fijar una frontera ineludible en el Esla y el Duero se argumenta no bajo la filología, sino a través de aseveraciones de raíces más bien inciertas con mezclas de criterios históricos en ocasiones muy discutibles. Leamos este fragmento respecto al Esla como frontera:
"las fronteras administrativas antiguas y medievales que pudieran servir de referencia no corresponden con la distribución geográfica de los fenómenos lingüísticos característicos. De hecho, hoy, y desde hace alguno siglos, los rasgos astur-leoneses son meramente testimoniales al este del Esla, en la mitad oriental de las provincias de León y Zamora, región inequívocamente castellana desde este punto de vista" (La formación histórica de la lengua asturiana, pag 26).
Y esto otro acerca del Duero (idem pag 24 y 25):
"Tendrían que diferenciarse las tierras al norte del Duero o colindantes con este río de las regiones más meridionales. Las primeras (grosso modo Asturias, León, noroeste de Zamora y Miranda) integraron bajo el Imperio Romano el llamado Conventum Asturum (...) la leonesización lingüística de estas tierras puede que jamás pasara de un nivel superfluo, siendo relativamente pronto matizada o desalojada por la influencia castellana".
En este mismo trabajo, las referencias históricas toman a veces de punto de partida a catedráticos tan polémicos como el vallisoletano Julio Valdeón para ejemplificar la hegemonía de lo castellano en el centro peninsular (véase este artículo del catedrático para comprender su nivel ideológico http://www.partidocastellano.org/2017/07/11/castilla-y-lo-castellano-julio-valdeon-baruqye-universidad-de-valladolid-18092001/). Hasta admite la denostada teoría del despoblamiento en el sur del Duero, algo que tanto la historia como la filología han probado como falso o en el mejor de los casos muy matizable.

En resumen, los mapas que apreciamos más comunmente tanto en internet como en algunas publicaciones, pretenden apuntar a una realidad de vitalidad que sin embargo es fluctuante en función de criterios geográficos más que subjetivos. Por lo tanto, cuando veamos un mapa de la lengua leonesa, y sea tan estricto con lo leonés pero tan amplio para lo demás...sospechemos de su falta de rigor, pues no todos aplican las reglas de igual modo ni con igual intención.


26/9/17

Nel día Urupeyu las Llinguas...

Guei, Setiembre y 26, ye'l Día Urupeyu las Llinguas, asina proclamáu en 2001 pul Conseyu d'Uropa cul sofitu la Xunión Urupeya. El sou oxetivu cimeiru ye fomentare'l deprendizax d'idiomas ente tolos ciudadanos urupeyos y potenciare'l plurillinguismu.

Cun esti motivu, leonoticias espubliza una entrevista a la nuesa Ayalgeira que podedes atopare na lligazón darréu:

http://www.leonoticias.com/culturas/patrimonio/llingua-muerta-20170925205415-nt.html

19/9/17

Manipulaciones y errores acerca de la lengua leonesa. PARTE II: la denominación de leonés en la historia

Año 2003. Se presenta desde Conceyu Xoven una campaña acerca de la lengua leonesa. En la sala, abarrotada de periodistas, Abel Pardo explica que el leonés es una lengua, que así se cataloga en el libro rojo de las lenguas minorizadas de la Unesco, y se califica de "seriously endangered" (en grave peligro). En aquella publicación se hicieron mapas con su ubicación geográfica, se distinguía del asturiano y del mirandés (al que calificaba como otro nombre del leonés en esta región portuguesa). Así quedaba en el informe de 1999 del red Book of Endangered Languages. Todavía queda un resto de aquella web consultable aquí:

http://www.helsinki.fi/~tasalmin/europe_index.html#Spain
http://www.helsinki.fi/~tasalmin/europe_index.html#Portugal


Aquella afirmación tuvo un amplísimo eco mediático y nos ha llegado a hoy en día; hace poco tiempo que veía un post en facebook recogiéndola para defender nuestra lengua. Todo esto ha sido cierto, hasta no hace tanto.

La denominación de leonés para referirse al habla propia de los leoneses se remonta a más de 400 años. Aquí una muy pequeña cronología de publicaciones donde la denominación de leonés aparece:

1606. Bernardo de Aldrete en su libro Del origen y principio de la lengua castellana o romance que oi se usa en España cita lo siguiente respecto a un viaje a su paso por Villafranca del Bierzo: "los mas políticos hablan bien el castellano, pero los no tanto i mugeres el leonés, que tira al gallego".
1747. Pedro Rodríguez de Campomanes en Dissertaciones históricas del orden, y cavallería de los templarios, dice lo siguiente: "Esta, en compendio, fue la antigua, y moderna politica, con que estas dos Religiones respectivamente se gobernaron en España, teniendo una, y otra sus Encomiendas, que en la Orden del Templo, y en el antiguo idioma Leonés, que era el que usaban los Templarios en sus despachos, y Cancellería llamaban Baylios."
1770. Padre Martín Sarmiento. En su biliografía tiene una amplia visión del vocabulario de Llión, Asturias y Galicia. Cita lo siguiente respecto al Fuero Juzgo: "Tradújose en 1235, por orden de San Fernando, en idioma Leonés". O en alusiones a vocabularios tradicionales dice esto sobre una palabra: "En leonés cachava es un báculo", "Aliso castellano, latín alnus, gallego amieyro y ameneiro, del amedanus de Crescencio, leonés y asturiano humero, humeyro".
1782. Tomás Antonio Sánchez en Poesía Medieval en Español, afirma lo siguiente sobre el Libro de Alexandre: "Juan Lorenzo natural de Astorga, como congeturo, y criado acaso en aquel país, que es lo postrero del Reyno de León hácia Galicia, conservó más puro el Dialecto Leonés y Lenguage de Castilla que se usaba entonces en los dos Reynos".
1861. Mariano Cubí Soler dice en su introducción a Ensayos Poéticos en Dialecto Berciano: "Lo que hoy día es lengua universal italiana, fue un tiempo dialecto toscano, asi como la lengua francesa, fue un tiempo dialecto valon, normando i picardo, i la lengua española, dialecto asturiano, leonés i toledano".
1861. Agustín Pascual imparte un discurso con motivo de su nombramiento como miembro de la RAE: "como el rotundo toledano venció al rico aragonés, á la tenaz lengua leonesa, al tierno bable, á todos los dialectos y patueses, hijos de la variedad geográfica de nuestra península".
1865. Manuel Murguía. En su libro Historia de Galicia cita este texto: "Lo que mas llama la atencíon es que en el momento de la reconquista, apareciesen en Aragon , Navarra y la Rioja el castellano, y en Asturias, Galicia, Portugal y Leon el hable, gallego, y dialecto leonés, que son como una cadena que enlaza mútuamente unas lenguas que tal vez en un principio no fueron mas que una."
1867. Gessner publica su trabajo Das Altleonesische: Ein beitrag zur kenntnis des Altspanischen (el antiguo leonés, una contribución al antiguo español).
1885. Jerónimo Borao y Clemente dice en Diccionario de Voces Aragonesas que: "el otro (castellano) absorbe los dialectos astures, los leoneses, el aragonés"
1886. Leite de Vasconcelhos, en Estudos de philologia mirandesa cita en repetidas ocasiones fenómenos del mirandés y los compara con el leonés: "em textos leoneses acha-se", "análoga á leonesa e asturiana yes", "em hespanhol antigo ha sey, que será de origem leonesa", etc.

1888. Fernández Duro y Rafael Floranes dicen: "Y es el Fuero juzgo de León en castellano al dialecto leonés, las sumas legislativa y procesal del Maestre Jacobo de las Leyes, y por último, el Fuero de Zamora" (...) "Está también en castellano al dialecto leonés, que tiene mucha parte de gallego, pues es el que entónces se hablaba en Zamora, participante no poco de las costumbres y resabios de los dos reinos por su inclusion y situacion en un ángulo entre los dos".
1896. Friedrich Hanssen publica en Santiago de Chile Estudios sobre la conjugación leonesa.
Las citas anteriores son solo algunas de las que hay recogidas a lo largo de la historia, años antes -siglos- de la publicación de El dialecto leonés;(1906) de Menéndez Pidal, que es considerado por muchos como el primer referente. La denominación de uso secular responde a algo evidente: la lengua leonesa tiene todos sus testimonios escritos más importantes (aparte de los contemporáneos) durante el periodo de vigencia del Reino de Llión. Desde las cartas puebla pasando por el Fuero Juzgo y siguiendo por todo un conjunto de leyes y ordenanzas redactadas en dicha lengua, se hacen siempre bajo el gobierno del reino de Llión. No hay ningún testimonio escrito durante el periodo del reino de los Astures o de Oviedo, salvo documentos en latín tardío, que no en romance o protorromance propio. Incluso el primer documento considerado como leonés y que muestra los primeros rasgos de la lengua, la nodicia de kesos, se fija geográficamente en la actual provincia de Llión.



El término dialecto también es obvio si entendemos que el concepto se aplicaba, y se sigue aplicando en buena parte de la lingüística y filología hispánica, a toda lengua que no alcanza un grado de reconocimiento oficial ni tiene una trayectoria literaria asentada. Baste de ejemplo que por aquel entonces el catalán o el gallego también se denominaban dialectos, algo que hoy en día a casi cualquiera le parecería aberrante. Pidal, por lo tanto, no hace nada nuevo en cuanto al tema nominativo sino que continúa dicha tradición secular.

La importancia de Pidal con respecto al leonés comprende lo siguiente: amplió su concepto desarrollando sus rasgos fonéticos y evolutivos desde el latín (asunto apenas tocado salvo unos años antes por varios hispanistas europeos), demostrando con ello su independencia respecto a las lenguas circunvecinas. Delimitó su marco geográfico, algo que hasta la fecha estaba difuso bajo el relativamente ambiguo "Reino de León". Y en último lugar, demostró una vitalidad de uso en léxico y gramática, y todo lo que hasta la fecha eran considerados como vulgarismos, meros localismos o palabras mal dichas se convertían en muestras de esa lengua. El interés se trasladó casi de inmediato a escritores del género costumbrista y realista que recogían palabras o textos enteros en el leonés regional en el que se ambientaban sus novelas.


Tampoco hay que llevarse a engaños, Menéndez Pidal era una persona con una visión de España claramente ilustrada, enclavada dentro del pensamiento del momento en que el conocimiento de la historia y la realidad social, cultural y económica del país permitiría su desarrollo. El conocimiento del leonés como tal no era lo importante, lo veía como un sustrato más que conformaba la lengua castellana o española, desde el punto histórico e incluso de léxico. Era un dialecto, histórico, como el aragonés o el mozárabe, cuya vitalidad se justificaba en la ruralidad y aislamiento geográfico, que no logró el status de lengua -y prestigio- como el castellano. Si echamos mano a cualquier libro que analice la historia de la lengua española o la dialectología peninsular, se apreciará que las referencias al leonés son siempre manteniendo ese enfoque pidaliano.

En resumen, hay más de 400 años de historia que atestiguan la denominación de leonés para referirse a nuestra lengua. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, se quiere consolidar el término astur-leonés, justificándose en una mejor dimensión geográfica. Y aunque el término tiene más bien poco peso socialmente en cualquiera de los ámbitos de las tres lenguas a las que haría referencia (mirandés, leonés y asturiano), a nivel científico y de reconocimiento internacional comienza a ganar peso. A tal punto, que la referencia de la Unesco citando su Red Book of Endangered Languages ya no es válida tras su revisión.

http://www.unesco.org/languages-atlas/index.php



Y en cuanto a la institución internacional encargada de otorgar y certificar los ISO de los códigos lingüísticos internacionales, sucede exactamente lo mismo:

https://www.ethnologue.com/country/ES/languages

Este proceso de cambio de denominación, muy reciente en el tiempo, es sostenido además por determinados sectores leoneses, remarcándose con una propuesta gramatical claramente emparentada con la gramática asturiana, al punto de que se camina hacia una meta en que el leonés será una denominación geográfica, un geodialecto, de una lengua superior. Es una labor, la de desarrollar una gramática propia, que hay que empezar, o más exactamente retomar, antes de que el tiempo y las instituciones hagan que sea demasiado tarde. Por ahora ninguna propuesta lo ha conseguido. En algo fallamos.